Solemos decir que la mediación contribuye a la cultura de la paz, pero ¿qué entendemos por paz?, ¿de dónde surge esta expresión?, ¿con qué acciones podemos construir una convivencia no violenta?

 

La cultura de la paz es un conjunto de premisas y propuestas definidas y aprobadas por la Organización de las Naciones Unidas en 1999, como uno de sus objetivos principales para el desarrollo de una sociedad basada en relaciones armónicas, tanto entre individuos como entre naciones.

Estos postulados promueven valores y comportamientos asociados a los principios de justicia, tolerancia, participación, solidaridad e igualdad de género. El objetivo es prevenir la violencia en todas sus formas, tomando como base el respeto a los derechos humanos y la resolución pacífica de los conflictos.

Algunas propuestas del manifiesto para lograr una cultura pacífica son:

- Respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios.

- Practicar la no-violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas.

- Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando siempre al escucha y el diálogo.

- Promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales.

 

Mediación y cultura de la paz

La resolución de conflictos por medio del diálogo y el respeto es uno de los principales postulados de la cultura de la paz, y la mediación es una herramienta fundamental para llevarlo a cabo.

Según el documento de la ONU, la paz no se reduce a la ausencia de conflictos, sino que también requiere de un proceso participativo, en el que se promueva el diálogo y se solucionen los desacuerdos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos.

Los conflictos son inherentes a la vida social, ya que las necesidades e intereses de los individuos son diferentes y muchas veces se contraponen entre sí. Aquellas controversias que no se resuelven a tiempo, suelen escalar y agravarse hasta llegar a situaciones de violencia, o incluso, en casos de conflictos internacionales, a dirimirse a través la guerra.

La mediación y los demás métodos basados en el diálogo y la participación de las partes involucradas, pretenden abordar los conflictos a tiempo y de manera integral, logrando soluciones que sean satisfactorias para todos los afectados. De esta manera se busca que no haya perdedores, sino únicamente ganadores.

El desarrollo de métodos como la mediación contribuye a la cultura de la paz, porque promueven la participación y el empoderamiento en la toma de decisiones sobre asuntos personales, así como el aprendizaje de habilidades de comunicación y cooperación que evitan la escalada de los conflictos.

 

Educación para la paz

Otra de las propuestas más importantes de la cultura de la paz es la promoción de la Educación para la paz, donde se entiende a la educación como un aprendizaje que supera los contenidos curriculares y se centra en el desarrollo de valores como la tolerancia, el respeto, la solidaridad y la participación.

Un eje fundamental de la educación para la paz es la enseñanza de la resolución pacífica de conflictos desde la educación temprana, y una de las herramientas para hacerlo es la mediación escolar: formar a los niños como mediadores e incentivarlos a resolver sus conflictos cotidianos a través del diálogo.

La mediación escolar no sólo garantiza una mejor convivencia dentro de la escuela, sino que además promueve en los niños comportamientos y habilidades como la asertividad, la escucha activa, la empatía y la inteligencia emocional.