La jueza María Ferber, del Juzgado de Paz N° 2 de Oberá, derivó dos expedientes al CeJuMe para el tratamiento de conflictos entre menores. Se trata de las primeras causas contravencionales que la justicia provincial resuelve a través de este método y ambas finalizaron con acuerdos restaurativos entre las partes.

En el primer caso, los mediadores Silvina Barreyro y Nicolás Pérez llevaron adelante la mediación entre dos menores de 11 y 12 años que tuvieron un altercado afuera del colegio. En ese contexto, el Juzgado de Paz intervino al denunciarse que uno de los chicos tenía un arma blanca.

La segunda causa, gestionada por las mediadoras Natalia Mangold y Karina Cabral, también se trató de una pelea entre dos adolescentes de 14 y 16 años. Este conflicto en particular tuvo el agravante de que la pelea entre las jóvenes se anunció en una página de internet conocida entre los estudiantes, y después se filmó y se viralizó a través de las redes sociales.

 

Justicia restaurativa: un nuevo paradigma

Estos conflictos de agresiones entre adolescentes se enmarcan dentro de los temas contravencionales, que son los que están incluidos en el Código de Faltas de la provincia. Son, por ejemplo, escándalos en la vía pública, actos o palabras indecentes, ofensas verbales o ataques a la integridad física de otras personas. Son todos los actos que atentan contra las normas de convivencia de una comunidad.

En el procedimiento judicial tradicional, estas infracciones se retribuyen a través de multas o de arrestos breves. Pero la mediación aparece como una opción complementaria para abordar estos conflictos a través de un proceso centrado en la reflexión y la comunicación entre las partes.

Este tipo de resoluciones se conocen como acuerdos restaurativos: Por un lado, se restaura a la víctima, al darle espacio para expresar sus necesidades de reparación, y por otro lado se da al infractor la posibilidad de asumir la responsabilidad por lo sucedido y pedir disculpas.

La Dra. Natalia Mangold comentó que “ésta es una manera pacífica de poner un freno, entendiendo que la pena no va a garantizar una reflexión o una restauración”. En este sentido explicó que, si bien se trató de una causa menor, la intervención de la policía generó un impacto en las adolescentes que no comprendían cómo llegaron a ese punto: “En la mediación ellas pudieron entender y la conclusión a la que llegaron es que ahora van a clarificar sus conversaciones”.

La mediación restaurativa busca una respuesta más abarcativa que la determinación de un culpable y su castigo. El objetivo es evitar que los hechos de violencia se repitan, y para eso se intenta lograr una transformación conductual entre las partes. En estas primeras experiencias, las mediaciones finalizaron con el reconocimiento de errores y pedidos de disculpas entre los jóvenes, así como el compromiso de no repetir estos comportamientos.

 

Repercusiones en otros contextos: La familia, la escuela y la comunidad

Durante las mediaciones entre adolescente, al tratarse de menores, la participación de los padres es obligatoria. Esto también tiene un impacto en ellos, porque les permite reflexionar acerca de su propio rol y responsabilidades en estas situaciones.

La Dra. Karina Cabral comentó que en su mediación “las madres sentían vergüenza o cierta culpa por cómo llegaron a esa situación, cómo no pudieron evitarlo o no tenían otras herramientas”. Por su parte, la Dra. Barreyro contó que en su caso los padres se pidieron disculpas entre ellos, por haber emitido juicios de valor sobre cómo habían educado a sus hijos: “Terminaron abrazándose los chicos y abrazándose los padres de los chicos”.

Según la Dra. Cabral, esta reflexión por parte de los padres conllevan un aprendizaje y “permite que lleven esta herramienta de la mediación a otros ámbitos”. Uno de los objetivos de los métodos restaurativos es dar una respuesta que abarque de manera integral la complejidad de los conflictos y que tenga efectos no sólo en los involucrados directos sino también en las personas y espacios vinculados a la problemática. 

 

Educar en la comunicación no violenta

En la búsqueda de prevenir estas situaciones de violencia entre adolescentes, en 2023 la jueza María Ferber solicitó al CeJuMe la realización de charlas de sensibilización para escuelas de Oberá, con el objetivo de brindar a los alumnos herramientas de resolución pacífica de conflictos.

La mediadora Silvina Barreyro participó en estos encuentros y comentó que “se hablaron temas como el bullying, las drogas, y el tema del alcohol, que muchas veces lo traen de sus casas”. La Dra. explicó que, además de replicar las charlas en otras escuelas de la provincia, lo que se busca es capacitar a los alumnos como mediadores escolares, para que puedan ellos mismos aplicar estas herramientas entre sus compañeros.

El abordaje integral de estas problemáticas implica, según la mediadora, no solo contribuir con el espacio de la mediación para la resolución de conflictos concretos, sino también prevenir estas situaciones de violencia a través de la difusión de herramientas de comunicación.

Esto es importante ya que, al analizar estas primeras experiencias, los mediadores detectaron que en ambos casos el punto de partida fueron justamente los problemas de comunicación entre los jóvenes: la transmisión de informaciones falsas, interpretaciones erróneas, exageraciones, suposiciones, ofensas y, en general, la falta de escucha.

Estas dificultades en la comunicación, complejizadas además por el uso de las tecnologías, generan conflictos y al no contar con habilidades para resolverlos a través del diálogo, los adolescentes pueden terminar recurriendo la violencia. Por eso la difusión de las herramientas de la mediación en la comunidad educativa es fundamental para prevenir esas situaciones. 

 

Acercar la justicia a la comunidad

Además de los beneficios individuales y comunitarios, la mediación también genera una ganancia fundamental para el poder judicial al incluirla como una opción para la resolución de estos conflictos: no solamente descomprime a los juzgados de causas que se pueden resolver entre las partes, sino que además evita que estos problemas se repitan y vuelvan a ingresar al sistema judicial. 

Para la Dra. Natalia Mangold esto da la posibilidad al poder judicial de acercarse más a las realidades y problemáticas de la comunidad. Además, sobre el tema de la reincidencia en los conflictos judiciales, agregó que “ya en estos casos hemos visto la transformación, y aunque sea a una persona vos le cambias su vida y su mirada a tiempo”.

Las políticas de prevención y de educación en comunicación, sumadas a los espacios de mediación y contención para el abordaje de situaciones concretas, son una vía para que los adolescentes puedan aprender a resolver sus conflictos de manera pacífica. De esta forma, no sólo se estarán tratando temas particulares sino también generando transformaciones positivas a nivel individual y comunitario, que van a ayudar a prevenir y evitar que estos conflictos se repitan en el futuro.